Drogodependencias

Nuestra experiencia se remonta a 1982 con los programas de derivados opiáceos y cannábicos, pasando por los programas de los 90  para cocaína, anfetaminas y drogas de síntesis  hasta llegar a los años 2000 en que aparecieron nuevas drogas y la adicción a psicofármacos que viene de muchos años atrás. En realidad da igual el tipo de sustancia, ya que la desintoxicación está automatizada para cada sustancia y no supone un problema. Disponemos de un programa nuclear y subprogramas que hacen más eficaz el problema. No olvidemos que el núcleo de todos ellos es la adicción, la dependencia psicológica por encima del tipo de sustancia que sea.

El programa terapéutico Spiral consta de 4 apartados que se relacionan a continuación: desintoxicación (si se precisa), deshabituación, rehabilitación y reinserción.

Además disponemos de programas especiales que se realizan sobre la base del programa nuclear Spiral de áreas básicas en forma de subprogramas o programas especiales que también se relacionan a continuación.

Etapas del programa

Los pacientes drogodependientes suelen necesitar tratamiento de desintoxicación. Teóricamente consiste en la superación de la dependencia física de una o varias sustancias, pero es algo mucho más complejo porque representa el primer e ineludible paso de la plena recuperación. Entran en juego aspectos motivacionales, conciencia del problema, diferencia entre demanda y necesidad, etc. La buena desintoxicación no solo neutraliza la dependencia física, sino que prepara e introduce a la deshabituación, objetivo último del tratamiento.

La deshabituación es la superación o remisión de la dependencia psicológica y las secuelas psicopatológicas, relacionales y sociales derivadas de una vida adictiva, procurando capacitar para evitar futuras recaídas, trabajando la maduración psicológica e interviniendo sobre las posibles complicaciones psicopatológicas asociadas, El programa de deshabituación Spiral consiste en un complejo y progresivo plan de actividades y actuaciones psicoterapéuticas y socioterapéuticas extensivas sobre todo al paciente, pero también y en la medida de lo posible a la familia, pareja y allegados.

Así como la desintoxicación prepara y la deshabituación cura y madura, la rehabilitación recupera, es decir, restablece de las secuelas que la adicción provoca; por ejemplo, pérdida de memoria y atención, deterioro del autoconcepto, labilidad afectiva, etc. Mediante estrategias terapéuticas la rehabilitación reorganiza la estructura de la personalidad mejorando la capacidad de enfrentamiento a situaciones y –en definitiva- la autoestima.

Las enfermedades adictivas suelen apartar al paciente de la sociedad y la familia. Y, aunque se mantenga la convivencia, la conflictividad conduce a un aislamiento en soledad o acompañado que es casi peor. Para la adecuada incorporación social se interviene precozmente ya en la deshabituación acometiendo el cambio psicológico del sujeto fruto mediante psicoterapias y socioterapias y culmina en el programa de reinserción con un amplio repertorio de medidas resocializadoras (orientación comunitaria, habilidades sociorrelacionales, etc…