La mentira transformada

TITLE: The transformed lie

AUTOR: C. Sirvent, P. Blanco

FUENTE: Artículo 8º Congreso Virtual de Psiquiatría INTERPSIQUIS.(2/feb) (2007)

PALABRAS CLAVE: Mentira, engaño, autoengaño, sinceridad, mixtificación, falsedad, negación, embaucamiento, bullshitting,

KEYWORDS: Lie, deceit, self- deception, sincerity, myxtification, deceitfulness, denial, humbug, bullshitting,.

RESUMEN:

¿Qué significado tiene la mentira en la vida del sujeto adicto? Las fuertes connotaciones de la insinceridad, no deben impedirnos profundizar sobre el significado de la misma: falsedad, negación, engaño, embaucamiento, fabulación pseudológica y mixtificación son peldaños de una misma escalera. Los americanos distinguen el bullshitting y el humbugging como caras de este
mismo poliedro. Partimos de la hipótesis (Sirvent, 1989) de que el engaño forma parte de la constelación sociopática general del adicto, condición aprendida y desarrollada a lo largo de una vida azarosa. La mixtificación se gesta durante la etapa pre-adictiva del sujeto, cuando -para justificar su comportamiento- el sujeto se ve obligado a engañar. Es importante matizar que estos primeros engaños deben suponer un cierto esfuerzo activo, incluso un conflicto que periódicamente se reproducirá en tanto se mantenga el comportamiento adictivo. Sería el clásico ejemplo de un joven que empieza a consumir drogas y se ve obligado tarde o temprano a mentir para disimular su condición o por justificarse (hurtos domésticos, estafas). Al principio le cuesta engañar y sufre por haber mentido a seres queridos o allegados. Poco a poco, y a base de repetir dicho comportamiento termina no costándole engañar (o si se prefiere extinguiendo la ansiedad asociada al acto de mentir) y con el tiempo acaba por no distinguir verdad de mentira; simplemente se limita a decir con toda naturalidad aquello que más le conviene, sea o no veraz. La mixtificación no solo determina el grado de sinceridad o veracidad de una persona, sino que se refiere fundamentalmente a una falta de capacidad para decir las cosas como son. El drogodependiente mixtificado tiende a expresar aquello que más le conviene a sus intereses, prefiriendo decir lo que el otro quiere oír antes que una verdad que le puede resultar incómoda. Se trata de un aprendizaje caracteropático, fenotípico, vehiculado por el tipo de vida que en caso del sujeto adicto contribuye a agravar la mistificación, la cual en el fondo es una coraza protectora adaptativa que protege al sujeto de un medio supuestamente hostil que a la postre acaba esgrimiendo de manera indiscriminada. Es decir, la misma mistificación que exhibe el adicto frente a un presunto enemigo, mostrará de manera automática delante de un ser querido,
aunque obviamente se exteriorizará de distinta forma. El adicto está tan habituado a la mixtificación que su única verdad es la emocional: su corazón le dicta la “veracidad” en función de lo que le interesa decir. Esto es, aunque mienta, seguirá siendo congruente con su discurso, y la objeción externa la percibirá hostilmente. Es tan acuciante la necesidad de que esa expresión veraz (para él) sea admitida que no tolerará que se le impute insinceridad aunque esta sea obvia. La pueril negación de lo evidente no es una simple respuesta cínica, sino el trasunto de un sistema de referencia cognitivo alterado por la mistificación En definitiva, el sujeto adicto aprende a mentir como respuesta adaptativa a su difícil vida en la que debe justificar (falazmente) comportamientos socialmente inaceptables. A base de repetir y sofisticar engaños, el sujeto los interioriza de forma que acaba amalgamando realidad y ficción en un todo confuso guiado por la ley de “responder siempre lo que más convenga” sea o no verdad. El siguiente paso es la transformación de la mentira en autoengaño (que tiene un carácter puramente acomodaticio). El autoengaño –finalmente- puede diferenciarse más aún transformándose en mixtificación.

ABSTRACT:

What meaning does lie have in the addicted person’s life? The connotations of insincerity, should not prevent us from deepen their understanding: falsehood, denial, deception, fool, pseudologic trickery and mystification are the same staircase steps. Americans distinguish bullshitting and humbugging as the faces of this same polyhedron. We hypothesized (Sirvent, 1989) that deception is part of the general sociopathic constellation of the addict, a condition learned and developed over an eventful life. Mystification is brewing in the pre-addictive subject, when, to justify the behavior, the subject is forced to deceive. It is important to clarify that these first deceptions must involve some active effort, even a conflict that is played regularly while maintaining the addictive behavior. A classic example would be that of a youth who starts using drugs and is eventually forced to lie to conceal the condition or justify himself (domestic theft, fraud). At first he/she finds hard to deceive and suffers for lying to loved ones or friends. Gradually and by repeating this behavior he/she ends by deceiving without effort (or if preferred extinguishing associated anxiety to the act of lying) and eventually ends up by not distinguishing truth from lies, just simply saying what is naturally best, whether or not truthful. Mystification not only determines the degree of sincerity or truthfulness of a person, but refers primarily to a lack of ability to tell things as they are. Mystified drug addicts tend to express what’s best for their interests, preferring to say what the other wants to hear rather than a truth that can be uncomfortable. This is a characteropathic learning, phenotypic, conveyed by the kind of life that in the case of addicted subjects aggravates mystification, which is at heart an adaptive protective shell that protects the subject from a supposedly hostile environment that eventually wields in an indiscriminate manner. That is, the same mystification that the addict exhibits against a suspected enemy will be automatically displayed in front of a loved one, but obviously differently externalized. The addict is so used to the mystification that the only truth is the emotional: heart dictates the «truth» based on the personal interests. That is, although the person lies, he will remain consistent with his speech and will hostile perceive external object. It is so urgent the need for accurate expression (for him) to be admitted that he will not tolerate to be attributed dishonesty although obvious. The childish denial of the obvious is not just a cynical response, but the transcript of a reference cognitive system altered by mystification. Ultimately, the addicted individual learns to lie as an adaptive response to the difficult life that should justify (falsely) socially unacceptable behaviors. Based on repeating sophisticated deceptions the subject internalizes them so that he ends up amalgamating reality and fiction in a confusing whole guided by the law of «always answer what is best», whether true or not. The next step is the transformation of lie into self-deception (which is purely accommodative). Self-deception, finally, can be further differentiated becoming mystification.

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