Mujer y adicción

Fundación Instituto Spiral siempre se preocupó por la investigación y asistencia a la mujer adicta. Inauguró la primera comunidad terapéutica para mujeres adictas en 1990 y desde entonces tenemos abierta una línea de investigación sobre mujer y adicción. Se han organizado desde entonces 3 symposiums internacionales y profundizado en la atención a mujeres adictas. En los últimos años se ha desarrollado una nueva línea sobre adicción y maltrato en colaboración con el titular de Psicología de la Violencia de la Universidad de Oviedo.

Más de 2000 mujeres han sido atendidas en esta Institución habiéndose efectuado decenas de estudios y publicaciones de los que pueden observar una selección en los apartados de Publicaciones y Descargas

Un programa específico

Si preguntásemos a las residentes del programa qué tipo de centro preferían antes de venir seguramente optarían por un centro mixto, afirmando llevarse mejor con los hombres que con las mujeres, ya que éllos son más comprensivos y menos críticos. Sin embargo estas mismas pacientes reconocen que el ser un centro femenino les ha ayudado mucho ya que a la postre se han mostrado más naturales, más como son éllas de verdad, reconociendo que con los hombres estaban más a gusto pero con las mujeres les sale con menos reparo su trasfondo sentimental y dicen lo que piensan importándoles menos los prejuicios.

Prácticamente todas las mujeres que realizan el tratamiento se alegran de haber hecho esta primera etapa residencial en un centro específico para mujeres donde no han sufrido distracciones y han aprendido a autoafirmarse cobrando conciencia de su necesidad de autonomía, sobre todo en el caso de mujeres con problemas de dependencia emocional.

Por otra parte hay muchos más varones que mujeres adictas. Al predominar los hombres, las mujeres tienen mayor presión ambiental. No es que los tratamientos estén expresamente hechos para varones, lo que ocurre es que al predominar éllos, el tratamiento se adapta (adecua) a la mayoría y las mujeres quedan en un segundo plano, por simple cuestión numérica.

Atención más directa, decidida y LIBRE DE INFLUENCIAS heterosexuales a las necesidades y demandas psicosociales de cada cual: las mujeres PENSARÍAN POR ELLAS MISMAS sin apoyarse en varones y viceversa. ELIMINACIÓN DE TENSIONES Y CONFLICTOS (de chicas por un chico y sobre todo chicos por chica) así como de vínculos y relaciones obstaculizadoras (celos, envidias, competitividad por alguien, etc), SUPERACIÓN DE BARRERAS de imagen y actitudes artificiosas por razón de sexo. Las coqueterías y tácticas para gustar y quedar bien que tanto entorpecen la conducta natural de cada persona. La motivación se encontraría a través de sí mismas y no en relación con un hombre.

Mayor naturalidad y MENOR MIEDO A EXPRESAR ASPECTOS ÍNTIMOS en un ambiente cálido de personas del mismo sexo con análogos problemas.
Favorecimiento del ESPÍRITU GREGARIO y solidario entre mujeres para catalizar la búsqueda de autonomía personal.
Quizá el principal argumento sea el empírico: LA EFICACIA DEL PROGRAMA FEMENINO (cuando está indicado) es definitiva. El programa de tratamiento de mujeres adictas (alcoholismo y/o drogodependencias) obtiene excelentes resultados
Por otra parte hay muchos más varones que mujeres adictas. Al predominar los hombres, las mujeres tienen mayor presión ambiental. No es que los tratamientos estén expresamente hechos para varones, .lo que ocurre es que al predominar éllos, el tratamiento se adapta (adecua) a la mayoria y las mujeres quedan en un segundo plano, por simple cuestión numérica.

  • Las dependencias emocionales, la tendencia a apoyarse excesivamente en la pareja en detrimento de la propia autonomía hace que exista más posibilidad de repetirse este comportamiento en centros mixtos. Las dependencias afectivas se trabajan mucho mejor sin condicionantes externos.
  • La mujer tiene más confianza con sus iguales (aunque a algunas les cueste al principio), se desinhibe más en un centro específico, tiene mayor confianza para exponer sus problemas íntimos.
  • En el centro específico se concentra el interés solo en el tratamiento sin desviar la atenvción hacia una interrelación que puede conducir a una eventual fijación afectiva sobre alguien del otro sexo en detrimento de la propia evolución

Se puede contraargumentar que un centro mixto reproduce mejor la realidad, que es más natural. A éllo cabe aducir:

  1. Un centro mixto tampoco es real, ya que limita la interacción a varones y mujeres con problemas de drogas y el universo de población lo constituyen en su mayoría personas que no tienen problemas de drogas, y
  2. Un programa de tratamiento no pretende reproducir la realidad (en primera instancia) sino actuar de manera intensiva y eficaz sobre un colectivo homogeneo (mujeres) durante un tiempo limitado para volver cuanto antes a la verdadera realidad, no a la también ficticia de hombres y mujeres adictos sino de todos los hombres y mujeres (adictos y no adictos), y eso se realiza en la 2ª etapa del programa que es progresivamente abierta y absolutamente inmersa en la socidad real de referencia (no en la limitada del centro residencial, que es muy util pero acotada en espacio y tiempo.

IMPORTANTE: Las pacientes alcohólicas tienen un programa diferente en duración, por lo general más breve salvo que la paciente requiera o necesite una estancia residencial más prolongada.

I Integración funcional

1ER CICLO, de integración funcional se lleva a cabo en régimen residencial cerrado, aunque se conceden salidas de prueba al finalizar el ciclo si la evolución o circunstancias personales y familiares así lo indican. Consta de una primera etapa adaptativa que dura entre 5 y 15 días donde la recién ingresada es recibida y ayudada por los terapeutas y las compañeras residentes, procurándole hacer más fácil y grata su adaptación a la rutina básica del programa (horarios, ritmos, actividades, etc). La terapia familiar va siguiendo un curso paralelo y coordinado con el devenir en el centro, si no es posible por la distancia, se procura un asesoramiento telefónico continuado e intensivo.

II Ciclo residencial

Una vez conseguida la cohesión grupal y la naturalidad en la expresión, la comunicación puede llegar a ser más fácil, directa y fluída. Se parte de la idea de que no pocas mujeres alcohólicas y/o drogodependientes tienen dificultades de comunicación y carencia de habilidades sociales a causa de factores sociorrelacionales: vida dura y en ocasiones vejatoria o denigrante, absorción de personalidad por la figura protectora, incapacidad para la toma de decisiones, infravaloración, maltrato, sometimiento, etc

Una razón fundamental es el establecimiento de modelajes válidos que en un programa femenino se ejecutarían mediante modelos similares y comparables (lo que no sería posible en un centro mixto)

El conjunto de mensajes, metamensajes, etc del centro sería siempre válidos y convergente, lo que sería más difícil en un centro mixto.

III ciclo semi-residencial

3º ciclo que se realiza en el mismo centro aunque en régimen semiabierto, con salidas programadas a casa y estancias intermitentes en el piso de reinserción para ir efectuando trabajo sobre las áreas básicas adictivas (autocontrol, vitalidad, dependencia y autoengaño) y afrontar más decididamente el plano de la dependencia (y bidependencia), de los estímulos condicionados, autoestima, etc, todo éllo bajo la tutela de educadores, psicólogos y trabajador social junto con la terapia familiar que a este nivel efectúa una inflexión de manera que se adecuen al estado real de la paciente, sin rémoras del pasado, con los ajustes precisos para un nuevo marco convivencial.

PIV ciclo de reintegración social

Se llega así el 3ER Y DEFINITIVO CICLO terapéutico de (re)integración social que se efectúa en un piso tutelado y ocasionalmente en el seno familiar. Sirve para implementar de manera decidida lo anteriormente aprehendido, desarrollando aspectos psicosociales relacionados con su devenir inmediato, objetivos pragmáticos de futuro y proyecto de vida, donde se combine la autonomía con la incorporación social.

En el fondo se trata de crear un espacio propio donde identificarse, concentrar estímulos y feed-backs terapéuticos libres de contaminaciones afectivo emocionales y -sobre todo- con paradigmas y referenciales siempre válidos que propicien un crecimiento armónico y tendente a la adquisición de autonomía personal.